wal-mart.jpg

Cuanta alegría, cuanto discurso adulón circula desde el bombástico anuncio de la llegada de la transnacional norteamericana Wal-Mart a Chile. De la euforia algunos pasaron con mucha velocidad al mal gusto, como es el caso del diario El Mercurio que desde el 20 de diciembre   publicó en portada cinco días seguidos la buena nueva .
No se puede decir que los medios sean mal agradecidos. Es un hecho público y notorio que D&S (Lider) es uno de los mayores avisadores locales, con muy buenos réditos en términos de su avasalladora presencia y del silenciamiento de los conflictos de la empresa con sus trabajadores.

La bienvenida triunfal  de los medios tiene el propósito de retener una excelente fuente de ingresos. Sólo buenas vibras contiene la cobertura de prensa en torno a la millonaria operación comercial. En buen cristiano, publicidad disfrazada de información.

De tal suerte que en prácticamente la totalidad de los reportes resuenan un par de slogans: la presunta “máxima eficiencia” de la compañía y sus “precios bajos”. En cuanto a los economistas aparecidos en pantalla, poco tienen que envidiar a la ya conocidísima Josefina Correa, figura publicitaria de la firma Lider.

Naturalmente poco eco tienen las graves  prácticas ejercidas por Wal-Mart contra sus trabajadores en todo el globo: bajos salarios, políticas anti sindicales y trabajo infantil. Sobre el particular, encontramos las honrosas excepciones de costumbre. Un completo informe en el diario electrónico El Mostrador y una entrevista a un dirigente sindical en La Nación.

Pero si prefiere ver las cosas en color de rosa, sírvase este publi-reportaje de Mega:

Compartir:
  • Facebook
  • Twitter
  • Google Bookmarks