nueva-nacion

A partir de hoy, todos los diarios de circulación nacional pasan al oficialismo. La derecha asume en propiedad el control del diario La Nación, después de varios días con una línea editorial de transición. Todos amigos pues.
Así, en  los últimos ejemplares, La Nación desterró el tono crítico hacia el nuevo presidente -hace tiempo dejó de llamarlo como “el inversionista”- acogiendo el llamado a la “unidad nacional” y más bien se dedicó a defender la imagen de la presidenta saliente ante las críticas por el manejo del cuadro  post terremoto.

Esta línea más neutral de fin de ciclo puede explicar la absoluta censura en sus páginas del homicidio de un poblador en Hualpén, presumiblemente cometido por infantes de marina. Situación que se repite en la edición de hoy.

Acusaciones de censura

En este primer número bajo la administración Piñera, llama la atención la ausencia de artículos de opinión sobre la contingencia política, habituales hasta ahora en sus páginas centrales. Sólo información cruda, altamente positiva.
El periodista Patricio Mery denunció que su columna sobre el cambio de mando fue censurada por la dirección del periódico. Si ello es efectivo, se inauguraría una nueva etapa de restricciones a la libertad de expresión.

Aunque es muy temprano para hacer un juicio global, los primeros indicios no parecen ir en la dirección planteada por Ena von Baer, portavoz del nuevo gobierno, en el sentido de hacer de La Nación “un diario pluralista y más ciudadano”.

Compartir:
  • Facebook
  • Twitter
  • Google Bookmarks