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“Patria es humanidad”, José Martí.

El lenguaje crea realidades. En estas horas amargas en que una fuerza militar infinitamente superior aplasta a una población indefensa, en general se califica la agresión desde el sentido común. Es que no cabe sino hablar de “sangriento ataque” o derechamente de masacre.

 Sin perjuicio de ello, muchos informes de la situación caen en repetidos lugares comunes con carácter propagandístico sin reparar en el contexto. Algunos medios se esfuerzan por mantener una cierta objetividad en el trato a víctimas y victimarios descalificando a los primeros y utilizando palabras neutrales para los segundos.

Así, los  informativos emitidos por TVN el sábado 27 y domingo 28 señalan una y otra vez como “radicales” a los miembros del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas) y por extensión a los palestinos que se rebelan a la acción militar. Para 24 Horas prevalece la versión israelí sobre el origen de la ofensiva. Según ella, serían los rústicos cohetes Qassam lanzados por Hamas la causa última de que Israel pretenda “destruir blancos del extremismo árabe” (24 Horas Domingo). Es también considerado “radical”, como decíamos, que el pueblo palestino pretenda resistir: “discursos radicales amenazan con una posible nueva Intifada”.

Sin información complementaria se sentencia que las partes “habían firmado una tregua que los árabes radicales se negaron a renovar”(24 horas, 27/12/08). Ambas partes transgredieron la tregua.  Sumemos algo que se omite en los telediarios: desde que Hamas triunfara en las elecciones parlamentarias de 2006, Israel comenzó a aplicar un férreo bloqueo  que mantiene en la miseria a la población palestina que habita en la Franja de Gaza. Como producto del castigo el desempleo se eleva al 40% y  los hospitales carecen de electricidad entre ocho y doce horas al día,  el 70% de las familias viven con menos de un euro por persona al día, según un informe citado por El País.

Finalmente  es necesario resaltar que el pueblo palestino enfrenta a una potencia ocupante, lucha por su independencia. Es esa la realidad política fundamental.

Y si no es radical ni extremista emplear la dominación militar, la asfixia de cientos de miles de personas, el asesinato masivo, entonces ¿qué lo es?

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