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¿Que diferencia, en materia informativa, a una dictadura de una democracia? Por nuestra experiencia histórica, conocemos sobre los niveles de control ejercidos en un régimen de facto, espejos de la lógica militar de un sólo mando, una sola voz. Acallar a la disidencia o contenerla con propaganda negra cuando se abre alguna grieta.

La cobertura de prensa dada a la jornada de movilización convocada por la CUT el pasado jueves 16 de abril (denominada “Paro Nacional”), demuestra la reiteración de un estilo de informar plano, de lenguaje uniforme y ramplón en todas sus líneas.Pero no sólo eso. El sesgo ideológico es particularmente patente en eventos como éste. Y eso que el contenido de la convocatoria no fue especialmente amenazante o peligroso para el empresariado y mucho menos para el gobierno. Pero la sola naturaleza del protagonista, en este caso colectivo, activa un relato discriminatorio, peyorativo, reduccionista. Se trata de trabajadores.

De una simple revisión a  los noticieros y prensa escrita de  días anteriores tendremos la primera evidencia. Bloqueo cerrado, una verdadera prohibición de informar.

Por supuesto que llega un punto en que la evasión es imposible. Y ahí surge una receta conocida. Un monólogo en que cabe de todo. En pantalla, la periodista Constanza Santa María se mofa del petitorio de la CUT: “O sea, si usted está descontento con la vida, súmese a la protesta…” Claro, nadie podrá responderle.

Concluída la jornada, impera el discurso del Orden Público, valor absoluto que supera al hecho noticioso, a su contexto y actores. Lo curioso es que ocurra algo o no, siempre el mensaje estará centrado en ese elemento. Estuvo “violento”, “con incidentes aislados”, “pacífico”…..es todo cuanto escuchará. Las demandas de los trabajadores no serán tema jamás.

Podrían hacer el ejercicio de  medir otros acontecimientos  con la misma vara. Por ejemplo, extraño sería que para hablar de una celebración católica se titulara “Sin detenidos culminó Fiesta de Resurreción”. Improbable.

Como es el caso de una acción propia de las organizaciones sindicales, se nos brindará un reporte policial completísimo, detallado. Incluso puede ser generoso en minutos televisivos, lo importante es que sea apto de producir una satisfacción mínima de la necesidad de información del televidente.  Un combo de McDonald, un plato lleno de grasa, un vehículo recurrente del pensamiento único.

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