monica-jimenez-de-la-jara.jpgTal vez todos ya estemos acostumbrados a la carencia de voces y a la prohibición de ciertas palabras y de argumentos peligrosos. No nos referiremos a los métodos tradicionales que utiliza la Tele para sumergir las demandas sociales, tales como invertir la agenda noticiosa colocando en primer lugar a la Bolocco o a la selección chilena. No vale la pena detenerse en ello.

Buscando alguna discusión política de verdad, vimos ayer la entrevista a la ministra de Educación en Tolerancia Cero. Era de presumir que se le preguntaría en primer lugar por el paro nacional convocado por los profesores para este lunes y por la demanda de éstos y los estudiantes secundarios y universitarios de retirar el proyecto de Ley General de Educación. Nada de eso, no fue mencionado el paro. Sólo indirectamente, Mónica Jiménez se refirió al tema acusando un manejo de “los comunistas”, que naturalmente manipulan también el movimiento estudiantil. (ver vídeo)

El peregrino argumento es secundado por tres de los panelistas, con la excepción de Guillier que esboza una tímida defensa.

Un diálogo de una pobreza franciscana. Hay más elementos interesadamente excluídos:

No se habla sobre la municipalización, ni se aborda el sistema de subvenciones a la educación privada (el lucro, como se conoce desde la revuelta de 2006) , en fin no hay sobre la mesa nada sustancial en relación con la educación.
Es que eso no es política. La política es, para que nos enteremos, otra cosa. Es por ejemplo que un par de notables asista a la casa de un magnate para arreglar las cosas entre caballeros.

Los reclamos de la calle no son dignos de salir en TV, menos en un programa que se precia de entregar agudos puntos de vista y “altura de miras”.

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El Mercurio “transversal”

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