
Luis Pardo Sainz, presidente de la Asociación de Radiodifusores de Chile (Archi), se pasea incansable por los canales de televisión. Encabeza una cruzada por la “libertad de expresión”, luego que la Cámara de Diputados aprobara un proyecto de ley que obliga a las radios a emitir un 20% de música nacional.
Se suma también a esta ofensiva, destinada a impedir que el Senado de su aprobación a la normativa, el Grupo Copesa. La Tercera editorializa sobre el proyecto, sin mencionar que es parte con directos intereses en la polémica.
Publica además, en la edición de hoy, una carta de la directora del Grupo Dial, conglomerado que posee seis radios en FM, y que es parte también de Copesa.
El argumento central de estas asociaciones empresariales, es que se estaría vulnerando la “libertad de expresión” y la “libertad editorial de las radios”. Luis Pardo refuerza esta línea, señalando que las concesiones se otorgaron “bajo otras condiciones”, actualizando aquella muletilla de “las reglas del juego”.
Tal argumento es decimonónico. En efecto, el concepto de libertad de expresión como facultad exclusiva del propietario de un medio de comunicación, ha sido superado por la historia. Hoy se entiende que los derechos de expresión e información tienen un carácter universal. En consecuencia, se le reconocen a la comunidad derechos en relación a los medios de comunicación.
Olvidan mencionar que la radiodifusión utiliza -como la televisión- un bien público limitado que es el espectro radioeléctrico. Por lo tanto, no hay derechos de propiedad sobre él, y menos aún pueden reclamarse condiciones inmodificables para su uso por parte de privados.
Se intenta con este proyecto de ley, amplificar el acceso de expresiones artísticas nacionales a la radio, y correlativamente permitir que el público pueda conocerlas. Es decir, satisfacer un interés público, tal como muchos países lo hacen.
Radio Uno no es chilena.
Hay un recurso ingenioso. En varios espacios informativos se consulta la opinión del director de la Radio Uno, que sólo emite música chilena. El ejecutivo se opone al proyecto de ley, criticando principalmente un supuesto carácter “impositivo” de la norma.
Se quiere presentar este caso para dar cuenta de lo negativo del proyecto, además de una contradicción, una cierta paradoja.
No hay ninguna paradoja. Radio Uno es una de las 11 radioemisoras FM de propiedad del español Grupo Prisa. Y a esta gigantesca empresa, le interesa particularmente mantener un status quo que le beneficia. Mientras menos regulaciones existan, tanto mejor para el negocio, para afianzar el desembarco.
Que se trate de música chilena o no, es algo accidental. Lo importante es preservar el coto de caza libre de toda intervención.



[...] De nuevo Copesa oculta sus intereses directos en la cuestión planteada. Recordemos que el magnate Alvaro Saieh, es el propietario de SMU, la tercera cadena de supermercados que sigue a Cencosud y D&S. Un mínimo sentido de honestidad, impondría cambiar la palabra “sufrirán” por “sufriremos”. [...]
http://www.youtube.com/watch?v=WLtjW4OM9yo