amenaza

Tanto El Mercurio como La Tercera titularon hoy día llamando “ley de amenaza a medios” a la Ley contra el racismo, promulgada hoy por el presidente boliviano Evo Morales. La normativa, no es una “ley de prensa”, como afirma El Mercurio, sino que un cuerpo legal complejo que tiene por objeto desterrar el racismo y la discriminación en el ámbito de las instituciones públicas y privadas.

La prensa boliviana impugna dos artículos de la ley. Uno de ellos, el artículo 16, establece : “El medio de comunicación que autorizare y publicare ideas racistas y discriminatorias será pasible de sanciones económicas y de suspensión de licencia de funcionamiento, sujeto a reglamentación.”

Claramente la norma habla de “suspensión de licencia...”, sin embargo, el dúo Copesa-Edwards repite que se contempla “cierre de medios” o que “dispone la clausura de los medios”. No es, como se aprecia, una diferencia semántica.

La “libertad de expresión”

Evaden estos medios, por otro lado, hacerse cargo de la cuestión de fondo, que no es otra que preguntarse si resulta aceptable la publicación de  ideas racistas.

El gremio boliviano de  la prensa -de igual signo ideológico que el chileno- se escuda en una supuesta capacidad de “autorregulación” , sin embargo existe registro de mensajes racistas difundidos a través de los medios.

Hablamos de conductas graves, que no caben en la libertad de expresión.

¿Es una idea extrema plantear que los medios de comunicación tienen una responsabilidad en cuanto al respeto de la dignidad del ser humano?

Si un canal de televisión chileno difundiera ideas racistas, su licencia podría ser suspendida o incluso caducada bajo ciertos supuestos por el Consejo Nacional de Televisión (art. 1º y art. 33 Ley 18.838). No todo queda entregado a la “autorregulación”, aún en un país como Chile.

Entonces, ¿cuál es la naturaleza de la fijación de la prensa conservadora? ¿de dónde proviene la amenaza?

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