reportero-herido.jpgMientras Chile lograba un asiento en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, a varias cuadras del lugar donde la presidenta Bachelet pronunciaba su discurso se repetía el orden de batalla de años anteriores. Cientos de efectivos de fuerzas especiales, repartidos en guanacos, zorrillos y caballos se aprestaban a controlar a unos dos mil manifestantes.

Como de costumbre, un pequeño asomo de rebeldía de los marchantes fue duramente castigado por la fuerza policial. Claro, usted ya habrá escuchado en televisión que “Carabineros tuvo que intervenir”.

E intervino con especial energía. Un policía montado golpeó en el ojo con su fusta al reportero gráfico Víctor Salas, de la agencia EFE. Tan violenta fue la agresión que existe la probabilidad que el herido pierda su ojo. Y todo en el contexto de enfrentamientos donde no se vieron ni bombas molotov, ni actos de vandalismo.

Tan desgraciado hecho fue abordado con indolencia por Canal 13. Lo más importante para la estación católica fue la ausencia de daños a la propiedad privada y pública. Muy al pasar se mencionó el ataque al fotógrafo pero con un lenguaje que inducía más dudas que certezas:

“… un reportero gráfico resultó herido en un incidente ocurrido con Carabineros, que se está investigando…”

teletrece.jpg Así no más. Sólo diez segundos para mal informar de un suceso de especial gravedad, claramente atentatorio contra la misma prensa. A veces, ante esta clase de situaciones la auto censura queda atrás para dar paso a una solidaridad gremial, pero acá ni eso existe.

 

Esperando alguna rectificación, vimos esta mañana el noticiero “En Boca de Todos”. Peor aún. No se dijo una palabra.

 

En la otra vereda vimos una actitud muy distinta. Como todos sabrán, fuera de Santiago TVN destina los 15 minutos finales del noticiero central a sus redes regionales. Pues bien, en “24 Horas Red Valparaíso” pudimos ver una nota sin censura ni medias tintas.
El propio afectado relató como fue gratuitamente embestido por el carabinero. Fue entrevistado un representante de la agencia informativa, un médico dio cuenta de la lesión.
En fin, comprobamos que el oficial encargado del operativo de seguridad fue interpelado por la prensa y que además dió una sorprendente respuesta: “…siempre se producen roces…”

 

¿Cuál es la verdadera dimensión de este hecho? ¿Exageran los colegas del reportero al condenar este acto de abuso? Agreguemos otra arbitraria interrogante. Si los propios medios evitan informar de un brutal ataque policial donde la víctima pertenece a su ámbito ¿que queda para el resto de los mortales?

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