
En una época siempre pobre en noticias relevantes, hay una en particular que impacta. Un hecho que en cualquier país motivaría a lo menos un fuerte cuestionamiento a algunos organismos del estado. Los medios más influyentes decidieron que era un detalle .
Se trata del irregular proceso de elección de consejeros del naciente Instituto de Derechos Humanos. Una parte de este Consejo es electo por ONGs del ámbito de los derechos humanos. Se registraron más de 40 organizaciones, pero reconocidas instituciones detectaron la presencia de 19 organizaciones fantasmas que tenían el propósito de copar el Instituto e influir en su Consejo, todas con sede en una pequeña casa de Puerto Varas (en la foto). Todas ellas fueron previamente catastradas por el Ministerio del Interior.
Este escándalo y su desarrollo fue profusamente informado por Radio Bío-Bío y Radio Universidad de Chile. También el diario La Nación se hizo eco de estos graves hechos, que comenzaron con el retiro de las organizaciones de derechos humanos de un proceso viciado y que culminaron con la anulación de la elección del Consejo y la eliminación de las organizaciones ficticias.
¿Prensa de los acuerdos?
La cobertura del diario La Tercera es curiosa. Cuando se conocieron los antecedentes (21 de enero) publicó una breve nota titulada “Cuestionan proceso para nombrar directores de Instituto de DDHH” que no contiene ningún elemento que describa o que permita aproximarse a lo realmente ocurrido. Abundan términos genéricos como “anomalías” , “falta de rigurosidad” , extractados de la carta dirigida por las agrupaciones de DD.HH. a la presidenta Bachelet, pero cercenando lo esencial: la presencia de las ONGs ficticias en el proceso de designación del Consejo.
En adelante, el periódico de Copesa nunca más mencionó el asunto ni su desenlace. Hablamos de un diario que acostumbra a publicar en primera plana todo tipo de irregularidades en que aparezca involucrado directa o indirectamente el gobierno. La evidente intencionalidad de censurar la noticia quizá pueda atribuirse a la falta de afinidad de La Tercera con el tema de los derechos humanos. Pero en el actual contexto político de proximidad del cambio de mando, cabe preguntarse si se está adoptando un especial cuidado con la coalición saliente, de modo de no perjudicar la “democracia de los acuerdos” propuesta por el presidente electo.





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