Eso es lo que demanda el juez de garantía Fernando Guzmán Fuenzalida, según reseña una nota aparecida en la última edición de La Nación Domingo. En el marco de un conflicto con Chilevisión el magistrado dictó una resolución extraordinariamente interesante:

“La calidad de la información es paupérrima. Los hechos dados a conocer son inexactos o derechamente manipulados. No se informan los fundamentos de las resoluciones judiciales. La versión de la defensa está ausente del tratamiento de la noticia ( ). El tribunal no está disponible para facilitar la entrega de imágenes que queden en la retina de la población para que ésta proceda a linchar extrajudicialmente a los imputados antes de una sentencia condenatoria definitiva”

Estas palabras son mucho más que una crítica de televisión, como escribió el periodista. La resolución contienene una lúcida reflexión sobre el tratamiento mediático de los delitos desde un punto de vista ético a la vez que jurídico. La prensa despoja de plano de los derechos a defensa y a la presunción de inocencia de los imputados y eso naturalmente deviene en una presión social sobre los tribunales para que sancionen con drasticidad aunque no esté suficientemente probada la culpabilidad.
Los medios y en primer lugar la Tele, tienen una responsabilidad social, que en la especie debiera traducirse en el respeto de ciertas garantías fundamentales de las personas, pero nos encontramos con que olvidan que los imputados (que sean pobres) tienen la calidad de tales.

lacuarta30.JPGPor ejemplo, en este titular de La Cuarta (click en la imagen para agrandar) , la inocencia del detenido está descartada y el lector desprevenido no tendrá dudas para condenarlo de antemano. El profundo drama humano que significa estar encerrado y acusado injustamente no es una posibilidad.

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Atinados

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