
Cuando ya se desvanece la discusión sobre los evidentes conflictos de intereses del gabinete del presidente electo, La Tercera, en su edición dominical publica un editorial titulado “Las nuevas autoridades ante las presiones de los grupos de interés”.
Pero no, Copesa no pretende reflotar el tema. No se refiere al traslado de los directorios de las grandes corporaciones al poder político formal. Por el contrario, la columna dedica duras palabras a las organizaciones de trabajadores que sobreviven a la atomización y al divisionismo propio de las últimas dos décadas, aludiendo a ellas como “grupos de interés que han logrado enquistarse en el aparato estatal” y que en opinión del consorcio, se resisten a “reformas impostergables”.
La propuesta central de la columna apunta, como puede suponerse, al incremento de la flexibilidad laboral. Esta demanda, cara al gran empresariado, fue formulada expresamente en los programas de gobierno de dos candidaturas presidenciales, entre ellas la del candidato ganador.
En el afán de maximizar sus propios beneficios, el diario del magnate Alvaro Saieh -también controlador de CorpBanca, la cadena de supermercados SMU y operador de Hotel Hyatt- sugiere al nuevo gobierno emprender estas reformas “impostergables” asumiendo los costos políticos que pueden acarrear “explicando a la opinión pública lo que está en juego”.
Tribunas sobrarán para ello.
Por su parte El Mercurio, editorializando sobre el próximo gabinete “técnico”, afirmó que “para crear un millón de empleos nuevos se necesita derribar un cúmulo inmenso de barreras e inflexibilidades“.
De aquí en más, podemos esperar un sincronizado accionar propagandístico entre gobierno y medios de comunicación, en función del provecho para unas minorías rapaces, por la vía de la reducción de costos de contratación y despido.
A los afectados, desde luego, les costará tomar la palabra.




Otra mirada sobre lo mismo pero esta vez concuerda con lo que pienso http://bit.ly/bjGMIa
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