cuerpo-c.jpg

De la información a la propaganda. Y propiamente a una suerte de propaganda de guerra, con el empleo de maquetas sofisticadas como se ve en la imagen de arriba, buscando sin disimulo golpear al lector con una imagen dantesca.
La violencia se desborda en tierras mapuches, seguramente instigada por elementos externos, o bien por “extremistas” como refirió hace días el diario La Nación sin aclarar si esa palabra salió de la boca del ministro Pérez Yoma o no.

La fotografía del fundo ardiente del agricultor Luchsinger, que hemos visto desde distintos ángulos en la Tele y diarios, ocupa el centro de la tapa del Cuerpo C de El Mercurio rodeada de tres noticias relacionadas y que entregan un mismo mensaje.

La información central, “Fiscal confirma nexos de la CAM con ex subversivos”, lo que menos hace es confirmar algo. Se limita a transmitir que los fiscales investigan la tesis planteada por el ministro del interior, con el inútil agregado de que se trataría de “información de inteligencia”. Ningún antecedente nuevo.

La segunda noticia, “Detienen a mapuche vinculado a atentado” si la interpretamos conforme al contexto de la portada, sugiere inequívocamente que el joven apresado participó en la quema del fundo de Luchsinger. Sin embargo, en el cuerpo de la nota se lee que  la captura de Juan Álvaro Queipul tiene su origen en otras acciones. Es acusado de participar, según El Mercurio, en otro incendio y en infracciones a la ley de control de armas.

¿De la relación con el atentado? Absolutamente nada. “…no se descarta su participación en el último atentado a Eduardo Luchsinger”. Y eso es todo.

La única información que tiene más visos de veracidad corresponde a las diferencias en el seno de la comunidad de Temucuicui. Pero no da cuenta del contenido del encuentro, que no es otro que tomar posición frente a la constante represión de la policía militarizada sufrida por la comunidad. Ese importante elemento es informado en cambio….por la edición en internet de El Mercurio.

oladeviolencia.JPG

El “terrorismo”

 El término “terrorista” junto a otros más suaves como violentistas o extremistas, propios del lenguaje empleado por los medios durante la dictadura, suenan con insistencia a propósito del conflicto mapuche. Incluso, si las autoridades evitan hablar de terrorismo, igualmente la prensa lo incluye en sus informes.

En la misma nota “Fiscal confirma…” oficiosamente se reproduce que “descartó que estos grupos cometan actos terroristas…”
Canal 13, el 27 de agosto cubría la visita casual de Pérez Yoma al agricultor, señalando que “no quiso calificar los ultimos hechos como conductas terroristas, pero se atrevió a mencionar la composicion de la CAM…”

¿Para donde va todo esto? El Mercurio ha tenido la gentileza de ahorrarnos cualquier análisis. En editorial de martes 26 de agosto se sincera:

“El no considerar estas acciones como terroristas no es un mero debate terminológico, sino que tiene importantes consecuencias prácticas. En efecto, las conductas sancionadas en dicha ley (ley antiterrorista) tienen asignada una penalidad significativamente más alta que las previstas en el Código Penal y la Ley de Seguridad del Estado”

Sobran más palabras, por ahora.

Otras entradas:

El Mercurio, el Tíbet y los mapuche

Compartir:
  • Facebook
  • Twitter
  • Google Bookmarks