machetes

Como no recordarlo. Fue en marzo de 2007 cuando Felipe Harboe, subsecretario del Interior de la época, exhibió con gran publicidad una serie  elementos incautados en la Universidad de Santiago, presuntamente destinados a actividades violentas de los estudiantes. Gigantescos machetes  que los estudiantes emplearían para enfrentar a Carabineros. La Universidad aclaró rápidamente que pertenecían a un grupo folklórico.

El fallo chapucero del dispositivo de seguridad no tuvo en esa ocasión repercusiones personales.

Hoy, un nuevo episodio remece las pantallas. Se trata del “Caso Bombas“. Las pruebas presentadas hasta ahora, contra los acusados de detonar explosivos en varios lugares de la capital,  son tan coherentes como las del caso de arriba.

Pero eso no es, ni será obstáculo para que la televisión condene anticipadamente a todos los detenidos. El agudo periodismo televisivo no se da el trabajo de cuestionar ni aún lo evidente. Por el contrario, aquellos elementos probatorios más risibles son relevados como verdaderos hallazgos de la inteligencia policial. Así por ejemplo,  la coloquial conversación entre una funcionaria de la Intendencia y uno de los detenidos es presentada como una prueba de la mayor gravedad.

Manipulación

La falta de rigor no es suficiente. Algunos optan por matar dos pájaros de un tiro.
En la edición de 24 Horas del sábado 14, en una extensa nota donde se aborda la primera formalización de los detenidos, se pasa una rápida secuencia de imágenes con escenas de helicópteros policiales, allanamientos y detenciones. De fondo, en un audio mezclado y reforzado con música incidental, se escucha a una de las acusadas gritar “presos mapuche en huelga de hambre!”, frase que se repite una vez más en la nota (video TVN, minuto 1:06 ).

En ese contexto, la idea no parece ser otra que vincular mañosamente la causa mapuche con los atentados con bombas. Muy extraño resulta que se reproduzcan consignas de este tipo sobre un acontecimiento en desarrollo, que el mal llamado Canal Público se niega a informar. Sobre todo cuando esas palabras salen de boca de una de las personas cuya culpabilidad ya es incontrovertible para la televisión.

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