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Cuando la contundencia de los hechos reducen tan notablemente los espacios de  interpretación, siempre se puede torcer la historia, manipularla con el lenguaje.

Pero antes de ello, cuando aun existen grados de confusión sobre los hechos, el terreno es apto para sembrar una matriz de opinión funcional a unos intereses de alcance global. La mayoría de los medios de comunicación en Chile han tejido una justificación para el golpe de estado en Honduras basada en  la versión de los ejecutores, sin mayor filtro y sin confrontarla con la realidad.

Eso sí, no les quedó otra alternativa que hablar de golpe de estado, a diferencia de lo sucedido en  Venezuela en 2002, cuando los medios emplearon toda suerte de eufemismos para disfrazarlo.

La reelección.

Así entonces, la principal razón de la crisis es que el gobierno del presidente Manuel Zelaya estaba a punto de celebrar un “plebiscito sobre su reelección “, según la burda expresión del noticiero de Canal 13 del mismo día del golpe, o bien que la frustrada consulta del pasado domingo 28 de junio pretendía “reformar la Constitución para poder reelegirse” como se escuchó en la mayoría de los reportes.

Y aquí es necesario ir al detalle y verificar que la consulta no vinculante iba a requerir el pronunciamiento del pueblo hondureño sobre la siguiente interrogante:

¿Esta de usted de acuerdo que en las elecciones generales de noviembre de 2009 se instale una cuarta urna para decidir sobre la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente que emita una nueva Constitución de la República?

De reelección entonces ni un palabra, y menos cuando precisamente en las elecciones de noviembre también se elegirá presidente y en consecuencia resultaría imposible la concreción de tal intención.

El “nuevo gobierno”

Si aceptamos que se dió un golpe de estado lo lógico es que se siga de él la instalación de una administración usurpadora de aquella que cuenta con legitimación democrática y jurídica. Es decir, un gobierno de facto.

En cambio, a algunos medios les cuesta entender esto. Tanto La Tercera, Canal 13, Chilevisión  y ocasionalmente TVN, insisten en hablar de “nuevo gobierno”, “nuevas autoridades”, “autoridades locales” o cualquier expresión similar que de legitimidad a los golpistas.
Pocas veces la prensa se refiere al gobierno de facto. Curiosamente El Mercurio lo hizo pero sólo después que José Miguel Insulza lo señalara explícitamente.

Pero acá existe mucha simpatía por esta clase de regímenes. A Roberto Micheletti se le trata con inédito respeto. Es el “presidente interino”, ni más ni menos.

El apresurado respaldo a todo golpe de estado es un rasgo distintivo de la prensa conservadora chilena. Así ocurrió con la fracasada asonada del empresariado venezolano en 2002, como se refleja en este surrealista reportaje de El Mercurio .

Los comentarios editoriales de estos periódicos no resisten mayor análisis. Ambos sostienen ( Ver “Horas cruciales para Honduras“, El Mercurio y “Golpe de Estado en Honduras”, de La Tercera) la peregrina idea de que que la consulta al pueblo y la conformación de asambleas constituyentes constituiría un “peligro para la democracia”.

Que no quepa duda. Si en el futuro soplan en nuestro país aires democráticos enfrentarán la resistencia de opositores pertinaces.

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