nacioncierre

Llega el punto de destino de un camino de varias décadas. Finalmente el gobierno sinceró su voluntad de terminar con la edición impresa del diario La Nación, según confirmó Daniel Platovsky, presidente del directorio de la empresa.

El cambio a formato digital es el paso previo a lo que puede preverse como el cierre definitivo del diario, aspiración cara a los grupos Copesa y Edwards, como a la derecha política. Esta última, como anotábamos meses atrás, fabricó un consenso ideológico, según el cuál un gobierno no puede tener medios de comunicación.

El duopolio La Tercera – El Mercurio, se anota una nueva victoria estratégica, y sigue transitando por un camino luminoso iniciado en la dictadura militar, continuado bajo los gobiernos de la Concertación con la desaparición de los diarios independientes y por la política de “encantamiento” que se tradujo en cuantiosos recursos de la publicidad estatal.

De ocurrir el cierre definitivo de la empresa, o su venta, no será fácil reponer un diario público si en el futuro llegan al gobierno fuerzas de otro signo político. Existen severos límites constitucionales para que el Estado participe de actividades empresariales, requiriéndose de altísimos quorums en el Congreso para que ello suceda (art. 19 nº 21).

Aun cuando el periódico es hoy una voz más dentro del coro oficial, la desaparición del diario La Nación de los quioscos de Chile, representa un serio retroceso desde el punto de vista del pluralismo informativo presente y futuro.

Los grandes grupos económicos se aseguran, por una temporada de incierta duración, que un único mensaje llegará a las calles.

Compartir:
  • Facebook
  • Google Bookmarks