El enemigo se llama Venezuela
El diario El Mercurio cada día nos notifica de su obsesión contra los gobiernos de Bolivia y Venezuela. El nuevo blanco dice relación con el trágico accidente de un helicóptero venezolano que servía de transporte presidencial en Bolivia. El diario cuestiona la política de alianzas del presidente boliviano que nada tiene de oculta, en la línea de demonizar a dichos gobiernos , empleando cualquier pretexto.
El martes recién pasado cuestionó que Venezuela proporcione medios humanos y materiales para la seguridad de Evo Morales, acusando “presencia foránea”. Palabras que no deben sonar tan extrañas a un medio que recibió, en épocas no muy lejanas, muchos dólares de parte de los Estados Unidos con el objeto de desestabilizar a un gobierno electo democráticamente.
Recientemente el programa 360 de Televisión Nacional formuló similares críticas a este mismo aspecto de la colaboración venezolana. La nota común en el tratamiento de los estrechos lazos entre Bolivia, Cuba y Venezuela siempre apunta al área de la defensa. Y se trata de algo natural, inherente a las confianzas construídas, convergencia de proyectos políticos y fruto también de la existencia de un enemigo común.
Pero nunca llegan a publicarse dentro de nuestras fronteras las otras manifestaciones de la integración entre los países progresistas de América Latina. Sobre todo aquellas que se traducen en beneficios para amplios sectores sociales.
¿Usted leyó o escuchó sobre la alfabetización en Bolivia? Más de 700.000 bolivianos han sido alfabetizados a esta fecha, en virtud de un convenio financiado y ejecutado por los gobiernos de Cuba, Venezuela y Bolivia.
¿ Le suena, por citar otro ejemplo, la Operación Milagro? Es altamente probable que no.
Hay una campaña de propaganda negra permanente. Ayer en la mañana el periodista Iván Valenzuela exclamaba algo así como que hay un ambiente de guerra fría, mientras leía la portada de El Mercurio que denunciaba el ofrecimiento de instalar bases rusas en Venezuela.
La noticia era, como tantas otras, absolutamente falsa. Pero el desmentido no llegaría a portada ni a los noticieros.
Alguien comentó alguna vez que el proceso venezolano es sumamente impopular en Chile. Es una conclusión razonable. Una nebulosa cierra la posibilidad de tener a mano todos los elementos para ponderar las virtudes y defectos de las corrientes emergentes de nuestro continente.
Y claro, la intoxicación también juega su papel.
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No puede ser más armónico el párrafo sobre Iván Valenzuela.
¿Cómo no va a haber ambiente de guerra fría con El Mercurio hablando de Venezuela?
Deben echar de menos esos dólares de los ‘70, cuando efectivamente había guerra fría.
Excelente trabajo el que haces
Saludos