fidel_castro.jpg

En un contexto distinto un historiador peruano afirmó que toda guerra es sucia. Pueden existir diferencias de grado, pero no hay guerra limpia. La cruda sentencia se traslada a la esfera  de la propaganda y de la palabra. Ciertamente en ese campo de batalla cada parte se esforzará por legitimar una cierta terminología por sobre el enemigo. Es una cuestión de fuerzas y si lo queremos simplificar aún más, de recursos. Muchas cosas se dicen de Cuba, de su proceso, de su liderazgo. Siempre son más las cosas respecto de las cuáles escasea la información, accesible a un círculo restringido de receptores, si lo miramos en términos relativos. Índices sociales, logros en materia científica, producción cultural, nivel y cobertura de educación y salud… El bloqueo impuesto por los Estados Unidos no es tratado nunca en proporción a su importancia en la realidad cubana, más bien se impulsa una matriz de opinión según la cual consiste en una mera excusa para frenar los “cambios” o lo que caprichosamente se denomina como “transición”.

Se va configurando una batería de términos negativos para señalar una realidad política. El “castrismo” o bien la “dictadura castrista”, los “disidentes” en lugar de la oposición.
Probablemente usted habrá escuchado o leído muchas veces que numerosos cubanos “huyen” de la isla. Por el contrario, de las decenas de miles de mexicanos que se desplazan a los Estados Unidos cada año, se dice que “emigran”, aunque también lo hagan en precarias condiciones y arriesgando la vida.

 

En la construcción de mitos, el objetivo preferente es desde luego Fidel Castro. Todo lo relacionado a su figura es cuestionable. Se traslada en un Mercedes Benz, aunque tenga 20 años, la prensa juzga con severidad la falta de publicidad de su lugar de convalecencia, aunque haya sorteado decenas de atentados contra su vida.
Muy difundida también es la versión sobre el fabuloso patrimonio que detentaría. Cada año se incrementaría en porcentajes extraordinarios. A no dudarlo, quien lo dice es la revista norteamericana Forbes, especializada en temas financieros. “Fidel Castro es ni más ni menos que el séptimo jefe de Estado más rico del mundo, según la revista financiera estadounidense Forbes. La fortuna del líder cubano está calculada en US$ 900 millones y con ello supera los US$ 550 millones del año pasado” afirmaba categórico El Mercurio en mayo de 2006 .

 

Cabe preguntarse sobre las pruebas para llegar a tal conclusión. El intelectual español Pascual Serrano  investigó sobre la metodología utilizada, recurriendo a la fuente original, Forbes, donde se explica con una sinceridad digna de mejor causa que “…hemos asumido que Castro tiene el control de una red de compañías estatales…” para rematar con el cálculo de los US$900 millones: “…hemos utilizado un método en el que se descuentan las entradas en dinero líquido para evaluar tales compañías y luego hemos asumido que una parte de ese flujo de beneficios se lo queda Castro”. Una forma de acreditar la fortuna de Fidel Castro muy sofisticada si se le compara con años anteriores, en que bastó con asignarle un porcentaje del PIB cubano.

 

Con esa lógica, no deberíamos asombrarnos que cualquier mandatario integre estas listas de millonarios con el simple ejercicio de atribuirle las utilidades de empresas estatales.

 

Cuba carece de un aparato de relaciones públicas capaz de neutralizar los esfuerzos permanentes de sus adversarios por denostarla. Lo que no quiere decir que no lo intente. También existe de su lado un lenguaje diseñado, un método de propaganda, que opera desde una línea de resistencia. Y tal vez su única ventaja en el momento presente es que ha dejado de ser el centro de la oposición al pensamiento dominante. Ya existen en el mundo otros “disidentes” merecedores de la munición diaria de la prensa internacional, intermediaria de los grandes centros de poder. La eficacia de estas campañas está en tela de juicio. En cincuenta años, lo descrito no es lo único ni lo más grave que ha circulado sobre Cuba.

Entradas relacionadas:

Fraude

Compartir:
  • Facebook
  • Google Bookmarks