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No fue la acción más oportuna, ni la más presentable. De seguro que la estudiante del Liceo Darío Salas no se detuvo a pensar que con su arrebato le regala municiones a su contraparte y a los medios que no tardaron en darle al hecho ribetes de atentado terrorista. No estaba obligada María Música a hacer ese cálculo.
Fue empujada por el malestar. Si, la prepotencia y el maltrato policial fue su declarada motivación.

En TVN presentaron una suerte de prontuario de esta peligrosa joven: “conocida por participar en protestas…”, además que ya “…suma cuatro detenciones…” lo que da pie a que desde la derecha pidan las penas del infierno. No bastando con ello el llamado Canal Público resumió distintas agresiones contra autoridades sentenciando que “los estudiantes y los mapuches son los más violentos” (sic).

 

Las consabidas frases sobre la democracia,  y el diálogo(?) tampoco se hicieron esperar.
El doble rasero parece no tener límite. Nuestros avisados conductores de noticieros transmiten las detenciones y mojadas de guanaco con ligereza de relato deportivo.
Ahora no, es el momento de pontificar desde la pantalla. Los más exaltados demostraron su indignación editorial.
Otros, como Bernardo de la Maza, conmovieron con sentidos llamados a la reflexión:

“ojala que ustedes les recuerden esta noche a sus hijos que todo diálogo comienza con el respeto”

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Bernales y el pueblo

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