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Hay un par de cosas sobre las que debemos dejar constancia en primer lugar.  Primero, que la liberación de los rehenes es un feliz acontecimiento. Luego, que estamos todos contestes que el secuestro es una práctica condenable y por cierto absolutamente incompatible con los principios que dicen sostener las FARC.

Dicho eso, debemos apuntar algunos elementos sobre la avalancha de información de la prensa chilena acerca de la operación de rescate de Ingrid Betancourt y otros secuestrados.

1.-  La apelación exclusiva a la emotividad de la audiencia. El drama que significa un largo cautiverio en muy precarias condiciones, en la selva y bajo tratos degradantes posee una dimensión humana innegable. Pero las abundantes entregas televisivas se centran casi exclusivamente en ello sin aportar mayor información.

2.- Falta de contexto y ocultamiento de información. En un comentario anterior advertimos como la seria crisis política colombiana es sistemáticamente ignorada por la prensa nacional. Los vínculos del presidente Uribe con el paramilitarismo, y más actualmente el escándalo de los sobornos a parlamentarios para permitir su reelección, llamado de la “Yidis-política”, cuestiones de las que nunca hemos oído hablar por estos lares.
Antecedentes importantes que constituyen el mar de fondo del conflicto armado colombiano y que naturalmente de conocerse levantarían serias dudas sobre la imagen heroica que se pretende erigir de Uribe.

3.- ¿Y la otra cara de la guerra? En la tele hemos escuchado frases del tipo: ” las FARC han atemorizado por 50 años…” pero nada se dice de las numerosas víctimas causadas por el ejército colombiano y los paramilitares. El accionar represivo no necesariamente afecta a personas vinculadas con la guerrilla.
Citamos acá un completo análisis de Raúl Sohr en que apunta que “desde la llegada a la Presidencia de Uribe han sido asesinados, según Human Rights Watch, más de 400 líderes sindicales.”

Mucho menos se ubica históricamente el conflicto. Para los chilenos, las FARC emergieron de la nada: a un tal Tirofijo  se le ocurrió formar una guerrilla y hasta el momento no quieren cambiar el rumbo. ¿Por qué no dejan las armas? Hay que entender que es una cuestión de condiciones políticas.
A mediados de los 80  se generó un espacio de diálogo entre el gobierno y la guerrilla. Las FARC crearon un partido político legal, la Unión Patriótica, que tenía por objeto servir de avanzada a su entrada a la vida civil. ¿Que ocurrió? Su militancia fue aniquilada por fuerzas estatales y parapoliciales, cerca de 3000 muertos, entre ellos dos candidatos presidenciales.

4.- Chávez, Correa y Cristina al baile. Varios han sido los líderes latinoamericanos que han desplegado esfuerzos en función de una salida pacífica al drama de los secuestrados y al conflicto mismo. Pero ahora la Tele quiere presentar el rescate como un revés para  estos presidentes. Particularmente de uno: “…es un fracaso de las tesis de Chávez…” decían en Canal 13. Olvidan que el diálogo con la guerrilla permitió la liberación de un grupo de secuestrados en enero de este año, operación  obstaculizada por el gobierno de Uribe. Además se olvidan de los públicos pronunciamientos en contra del secuestro y en favor del fin de las hostilidades.

5.- Ah, los analistas. De tanto en tanto aparece en la estación católica el ex general Juan Emilio Cheyre en su nueva condición de analista de temas internacionales. Aparentemente a punto del desmayo, expresó  en marzo de este año que el apoyo político prestado por Chávez a Ecuador era mucho más grave que la incursión militar colombiana en territorio ecuatoriano. De igual forma ahora aparece con una frase para el bronce: “Chávez debe preocuparse de los problemas de los venezolanos….” Muy sesudo.

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