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Para Ricardo Cruz Coke (”Geografía Electoral de Chile”, 1952) el cohecho constituyó el mayor vicio de nuestro sistema electoral después de 1925. Según narra este autor, en los latifundios el patrón tenía voto plural ya que echaba a los inquilinos en camiones y los llevaba al pueblo a votar toda vez que el procedimiento de votación facilitaba y fomentaba específicamente el cohecho: “Si ha votado bien se le paga a la vuelta a la hacienda” era la consigna. En las zonas urbanas los electores llegaban a la secretaría de propaganda donde les daban una tarjeta y el voto particular, los vigilaban y controlaban durante la votación y si votaban bien les pagaban en un lugar ad hoc que cambiaba constantemente.


Según Cruz Coke el cohecho lo practicaban todos los partidos desde la derecha a la izquierda. No obstante, este autor concluía que “se puede considerar el cohecho como un factor que ha  influenciado en forma decisiva  el mantenimiento del poderío electoral de los partidos de derecha en las  zonas rurales y, parcialmente, en las urbanas”.

Esta práctica, en la forma descrita, perduró hasta 1958, año en que  entró en vigor la Ley Nº 12.891, de 26 de junio, que estableció la cédula única confeccionada por la Dirección del Registro Electoral impresa en papel no transparente que llevaba el sello con marca de agua indeleble de dicha Dirección. Esta ley también incorporó a la cédula  la indicación de serie y numeración correlativa como conocemos hoy en día.
No obstante lo anterior, las campañas electorales de los últimos años han venido introduciendo métodos que deben ser objeto de análisis si aspiramos a que el derecho a voto se manifieste por medio de un sufragio que tenga las características de ser libre, secreto e informado. pinera08.jpg

El cohecho moderno

El diario La Nación en su edición del 10 de octubre informó que el Diputado Fidel Espinoza fue “atacado  por una turba de personas que recibían ayudas en canastas familiares y pagos de cuentas en lo que se denominan “los viernes populares” en la comuna de Llanquihue, luego de que se “apersonó en el lugar para denunciar cohecho electoral”.  Conforme relata este medio “La presencia del diputado generó el enojo de quienes recibían las ayudas, saliendo agredido el honorable, dos periodistas del diario El Llanquihue, y el candidato a alcalde por la Democracia Cristiana, Carlos Tudela, quienes terminaron constatando lesiones al Hospital local. La furia de los agresores fue tal, que incluso a la salida del centro asistencial hubo quienes esperaron al parlamentario con el ánimo de darle una segunda paliza, por lo que el legislador y quienes constataron lesiones salieron del hospital con un amplio resguardo policial.”

 El mismo diario en su edición de 24 de octubre informó que Sebastián Piñera defendió el “sorteo entre electores de electrodomésticos, viajes a Buenos Aires y hasta motos (añade que “el candidato de RN por Cerro Navia, Luis Plaza, optó por rifar este último “presente” en el cierre de campaña”) por parte de candidatos de derecha, quien legitimó estas extrañas “gentilezas” con los ciudadanos a horas de los comicios locales.”.
Para el ex Senador – informa La Nación- “No se puede comparar una rifa, que hacen los candidatos con recursos legítimos de sus campañas para beneficiar a la gente, con el uso y abuso de los recursos públicos, como se hizo con Indap, Chiledeportes, como se hace con los planes de empleo”,  advirtiendo que “ahí está el escándalo”.

Buscando una solución

Dado que hoy es posible encontrar aparatos telefónicos, fotográficos y de emisión y reproducción de sonido e imagen de tamaño pequeño y de bajo costo, existe un proyecto de Ley que propone prohibir a los electores ingresar con alguno de estos aparatos a la cámara secreta de votación, ya que fácilmente se podría fotografiar, grabar, filmar o enviar la imagen del votante en el momento de emitir su sufragio, con lo que el sobornante podría tener una prueba de extraordinaria fidelidad acerca de la forma en que el elector marcó su voto, más aun existiendo el voto foliado, que en este caso, sería una forma de fidelizar la imagen que se graba o envía,  facilitándose de sobre manera la práctica del cohecho.

La iniciativa en comento constituye un valioso aporte a la lucha que significa velar por el respeto a las reglas del juego democrático. En caso contrario, no quedará otra alternativa que aceptar la pertinencia y vigencia de las palabras que pronunció Rousseau en su crítica al sistema parlamentario más antiguo del mundo: “Los ingleses creen que son libres, pero sólo lo son durante las elecciones de diputados. Después son esclavos, no son nada. Durante el breve período de su libertad, el uso que hacen de ella merece bien que la pierdan.”

*Versión extractada de una columna del autor publicada en BCN Blog Legal .

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