urnavenezuela
Por su manifiesta importancia, el año electoral en Venezuela va ganando minutos y páginas en los medios de todo el mundo. Las elecciones primarias de la oposición al gobierno de Hugo Chávez entusiasman a los grupos mediáticos que lo han combatido incansablemente. Paradójicamente, algunos aprovechan estos eventos cívicos para enjuiciar la democracia venezolana. Sólo de muestra, esta nota del diario El País de España usa seis veces el término “miedo” para ilustrar el ambiente electoral…

En un reportaje de The Clinic sobre uno de los candidatos opositores titulado “Henrique Capriles Radonski, el izquierdista que quiere sacar a Hugo Chávez”, tenemos un notable ejemplo. Relata que Capriles fue electo diputado en 1998, pero… “no duró mucho: Chávez disolvió el congreso bicameral en 1999 e instaura uno unicameral tras la aprobación popular de la nueva Constitución”.

Esta redacción no es inocente y la evocación instantánea. Sabemos que significa que alguien (un dictador) disuelva el Congreso. Aun cuando la mención a la “aprobación popular…” matiza la afirmación, queda bastante claro que se trató del acto de autoridad, probablemente inconsulto, de una sola persona.

Lo cierto es que la extinción del Congreso bicameral no fue producto de una imposición dictatorial, como sugiere el artículo. Simplificando la historia, podemos recurrir a la popular Wikipedia para comprobar que en abril de 1999 el presidente venezolano convocó a una consulta en que el 88% del electorado se pronunció en favor de cambiar la Constitución mediante una Asamblea Constituyente, cuyos miembros fueron electos el 25 julio del mismo año. En un tercer evento electoral, el 15 de diciembre de 1999, se aprobó la nueva Constitución por un 71% de las preferencias. Finalmente, ya sancionada la nueva estructura del Estado por voto popular, fue la Asamblea Nacional Constituyente la que decretó la disolución definitiva del viejo Congreso en marzo de 2000, pasando la función legislativa a la unicameral Asamblea Nacional.

En cuanto al candidato Henrique Capriles, que algunos medios llaman “centro-izquierdista” o “izquierdista”, no está demás precisar que milita en el partido Primero Justicia – que se define como centro humanista- y que, como el propio reportaje lo señala, apoyó el golpe de Estado de 2002. Un “izquierdista” muy atípico.

Compartir:
  • Facebook
  • Google Bookmarks