
Veinte años parecen ser un período suficiente para modelar y transformar radicalmente la identidad de un país. Aunque para ser justos, el período de los gobiernos de la Concertación, que se extingue, no hizo más que consolidar en el plano de las ideas -a fuerza de un cruce de intereses- el trabajo estratégico de la dictadura.
A fuego lento, el lenguaje político no sólo fue condenado a un vergonzoso empobrecimiento, sino que además sufrió mutaciones, alteraciones profundas que cuajaron con el escenario de la post dictadura. La misma “transición a la democracia” fue abreviada a la inacabada expresión “la transición”. ¿Transición a qué?
La política de los consensos negoció también las palabras. Desde la campaña de Patricio Alylwin, que tal vez para no ofender, reemplazó a “la gente” por el pueblo. Un lenguaje en la medida de lo posible que daba cuenta de la voluntad política de una elite que no buscaba triunfar, sino compartir.
Aquellos, entregaron sin ninguna resistencia la producción de información y de opinión a los enemigos de ayer. Se hipotecó el pensamiento, a un extremo tal que la propia Concertación se empeño en destruir a la prensa alternativa. Y lo logró.
Gracias a ese monopolio ideológico, la dictadura es el gobierno militar, y las fuerzas políticas tributarias de éste, triunfantes hoy en las urnas, son llamadas indistintamente como derecha o “centroderecha.” Resulta ilustrativo conocer el tratamiento que reciben fuera de nuestro país.
La penetración del vacío discurso del cambio responde en buena medida al martilleo , a la legitimación sostenida de la premisa del fin de la política, de la importancia de las características personales y la consiguiente irrelevancia de los programas de gobierno . De que en definitiva da lo mismo.
Los derrotados de hoy, aceptaron transitar ese camino.
Ahí están los resultados.





Y por que tanta sorpresa? que nadie se dio cuenta que la concerta llevaba ganando en segunda vuelta y con lo minimo las ultimas elecciones?, por favor dejemos la paranoia al lado, nada va a cambiar, hemos vivido el modelo de la derecha por tres decadas.
Estimado, me alegro que haya retomado con fuerza la escritura por estos lares.
Supongo que con el nuevo panorama habrá “más pega” que nunca.
Los eufemismos y transacciones que bien quedan tatuados en la lingüística no exigen el reclamar decirle a las cosas por su nombre, recuperar ese espacio.
La derrota de la concertación es elocuente, sin embargo trasciende a esta elección. Habían perdido mucho tiempo antes y esta es sólo la clausura simbólica del proceso.
Un abrazo y mucha fuerza en lo que vendrá.
Autogol, o como dice sabiamente el dicho… “pan(transición a medias) pa’ hoy , hambre (ceder y pavimentar) pa’ mañana”.
La elección reciente no hace sino sincerar las cosas, ponerlas en su lugar. Por 20 años gobernó la concertación, administrando, cuan alumno aventajado, un modelo económico de derecha, al cual todos sebemos, se superdita toda la demás estructura de la sociedad. Lo paradojico es que este modelo de sociedad era “gerenciado” por quienes hacían en llamarse progresistas, de centro izquierda, etc. Por lo tanto, hoy día se ha sincerado la realidad y a una modelo de sociedad de derecha lo administra un representante insigne de la derecha. Es obvio que la concerta traicionó en lo más profundo a quienes, aún a riesgo de sus vidas, lucharon contra una dictadura oprobiosa, entregandole el poder y una sociedad ya “modelada” a una derecha desprovista de todo principio valórico. Simplemente una verguenza. Se merecen la hoguera estos traidores.