Poco menos de un año queda para la elección presidencial en nuestro país y ya podemos observar una combinación más o menos familiar de ingredientes del escenario político con su repercusión en la gran prensa.
Impera -y seguirá así en adelante- el análisis de tipo “hípico” según el cual el material informativo y de interpretación se reduce a una simple variación en las encuestas de opinión pública. Todo centrado en las personalidades. Los propios medios se encargan de generar hechos políticos con el recurso a este artilugio modelador que entrega pocas opciones para los lectores.
Piñera, Frei e Insulza son los sujetos que conforman esta nueva camisa de fuerza, con una presencia permanente y excluyente en las pantallas. Huelga decir que ellos poco cooperan en darle algún sustrato a este ejercicio vacío de la política. Ya nadie se sorprende que la UDI decida apoyar al empresario sin necesidad de señalar una sola idea programática, en el entendido que el discurso reciclado del “cambio” no es precisamente una propuesta.
Misma cosa sucede con Insulza, el otro candidato sin discurso político. Frei, ha esbozado ciertas propuestas, tal vez vagas y conservadoras, pero que le permiten diferenciarse de los demás candidatos de la Tele.
La izquierda apenas se asoma
Sobre las cartas de los sectores que están fuera de los dos bloques gobernantes cuesta encontrar información fresca. El bloqueo funciona como reloj, aunque esta vez ciertos medios se han cuidado de parecer pluralistas incluyendo en sus versiones electrónicas noticias del ámbito de la izquierda , pero no así en el papel. Así por ejemplo Emol publicó esta nota sobre el acuerdo entre el PC y el MAS para llevar un candidato único, sin llegar la misma información a las páginas políticas del diario de Agustín.
Algo más de apertura existe, muy mínima, sobre todo en beneficio del candidato comunista Guillermo Teillier, quien ha conseguido ocupar algunos espacios. Ello si lo comparamos con la pasada elección donde la candidatura alternativa de Tomás Hirsch se abrió paso recién a tres meses de la recta final. Es curioso sin embargo lo que ocurre con el senador Alejandro Navarro. Considerado como “mediático”, desde su renuncia al PS ha desaparecido virtualmente de los medios, sobre todo de la televisión. Las ideas centrales de estas candidaturas cuando alcanzan amplificación no son consideradas, no existe diálogo.
Por desgracia, la imposición al electorado de dos o tres alternativas que en lo grueso no representan peligro para el status quo, no es patrimonio exclusivo del duopolio. Una reciente portada del semanario The Clinic, graciosamente adelanta que su cacareada independencia tiene fronteras bastante claras y que repetirá la fórmula del “miedo a la derecha”, colaborando alegremente con sus colegas en la otra faz de un ejercicio que no por conocido, debe dejar de ser tomado en cuenta.
Otras entradas





Tu opinión es valiosa, deja tu comentario