Recuerdos de una puesta en escena

Fue hace cinco años que se produjo la llamada caída de Bagdad. Tropas norteamericanas entraron a la capital iraquí sin encontrar una oposición de envergadura. En el campo mediático tampoco existió demasiada resistencia. En ese tiempo y durante varios meses El Mercurio se negaba a aceptar la realidad y hablaba de “ocupación”, así, entre comillas, mientras la Tele cuestionaba tímidamente el cuento de las ADM.

Con muchos corresponsales extranjeros en Irak, el invasor decidió dar un golpe de efecto y organizó el derribo de una de las estatuas de Saddam Hussein. Nuestra Tele, sin excepción calificó una otra vez esta imagen como histórica, los más exaltados la compararon con la caída del Muro de Berlín. A pocos les importó que el hecho no fuera más que una forzada puesta en escena sin legitimidad alguna. Con suerte las imágenes disponibles dan cuenta de unos 400 iraquíes en el lugar. Pero ahí estaba, por ejemplo, muy emocionado Rafael Cavada sobre un tanque gringo.

Para ilustrar el clima imperante en los grandes medios internacionales, y por extensión en los nuestros, citamos este optimista reporte del diario El País:

“Habitantes de Bagdad derriban los símbolos del régimen y dan la bienvenida a los ‘marines’ “

Según sabemos, continúan dándoles la bienvenida.

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Comentarios

Hoy Irak, ayer Vietnam, siempre los países de América Latina. El capitalismo no ve límites, ve mercados en expansión. Negocios por aquí, negocios por allá.

Buen trabajo Luis. Desde Buenos Aires tendrás un visitante. Saludos.

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