Arrieros marcha 3 de marzo

Por Ivonne Coñuecar, desde Coyhaique*

C escribe, a través del internet, “es que la niña tiene fiebre y no sé qué hacer porque le duele todo y llora y la ronda médica viene como en un mes más”.C vive a 540 km al sur, el último pueblo de la Carretera Austral. C es mi hermana y no puedo hacer nada por ella. Que si se enferma o se muere hay que viajar 9 horas a un pueblo menos aislado para hacer puente para llegar a Coyhaique en otra cantidad de horas similar.
Durante las movilizaciones por el conflicto de Aysén, conocido como “Tu Problema es Mi Problema”, en Villa O´Higgins -donde vive C- los pobladores se tomaron el aeródromo, impidiendo el vuelo de uno de los “dueños” de Chile que tiene hectáreas en la zona. El gesto fue en señal de unión con un movimiento que tenía solidez y envergadura regional (ahora nacional). C estaba entre ellos. La acosaron los carabineros hasta que encontraron la excusa para multarla, no conformes con eso, procesarán a todos aquellos que participaron de la toma. Resulta una lástima que se anteponga la ocupación de bienes públicos, de manera inocua, al esencial derecho de manifestarse, al esencial derecho de vivir en paz donde se supone debe llegar también la mano del Estado, no con medidas represivas, sino que con garantías básicas.

La Patagonia

De una belleza inigualable, pero con un precio social que raya en lo inexplicable…si bien hemos experimentado el crecimiento económico mayor del último tiempo a nivel país, ese crecimiento no habla de ingreso por persona, ni mucho menos da cuenta de la sensación, ni en la población urbana ni rural, de tal indicador…¿qué hay poca cesantía dicen en la capital esos que nos gobiernan? es fácil aumentar índices de empleo contratando gente a tapar hoyos en el camino temporalmente, ganando una miseria, o repartir la ganancia que se llevan unos pocos privados entre 105 mil habitantes y hacer creer que todos somos acaudalados…¿porque nos ven en autos 4×4? (en esta zona no se pueden tener autos de juguete por las condiciones climáticas) y ni mencionar la canasta familiar por la que se rige este país ¿bajo qué criterios? che, con esa comida no nos tapan ni una muela…no refleja nada.

¿Y la conectividad? qué me dice de la hermosa Carretera Austral, tan bella e inútil, como actriz hollywoodense. Creada para conectar a la región con el país y con los poblados de su interior, para abastecer con productos y asegurar servicios, en su esquema inicial y maquiavélica fue: una obra emblemática de la dictadura que sirvió para desviar la atención mientras en las poblaciones chilenas la gente seguía desapareciendo. Hoy sólo es un espacio turístico, adornado de tramo en tramo con monolitos dedicados a todos los que murieron (por la patria…en su mayoría “pelaos”) explotando y abriendo paso para esta ruta de 1240km. que deteriora vehículos y que igualmente, en los laaaargos inviernos, deja a pueblos completos aislados y se encuentra en permanente deformación y mantención…(¿ahí se bajarán los índices de cesantía?)

¿Desabastecimiento?

Dicen que estamos desabastecidos e incomunicados, he ahí el simbolismo de la comida y del combustible que caracteriza este movimiento. A esta región las provisiones llegan en camiones, que a su vez vienen en barcos,o también por carreteras argentinas, y aviones con carga menor y personas…en los inviernos nada de eso existe por la nieve, la escarcha, el deshielo, y súmele: cortes de luz y agua, el costo de la leña (que muchas veces no se consigue). Cuando era niña el diario llegaba al día siguiente con suerte, las revistas la semana siguiente, quizás eso sea lo único que ha cambiado…mientras las frutas o verduras llegan verdes o muy maduros, a precios escandalosos…y cuando digo “voy de visita a mi tierra”, me crece un resentimiento porque, como no hay universidad, debemos salir a los 18 años, dejar a nuestras familias, separarnos de nuestros amigos con quienes crecimos… y pocos regresan tras titularse, mientras otros tantos soñamos eternamente con el regreso como una odisea porque ¿En qué trabajar en una zona donde cada quien debe inventarse un trabajo?…¿y la famosa Universidad que nos prometieron? Donde podamos fomentar nuestra identidad, crear proyectos adecuados a las necesidades propias de la zona, sobre todo enseñar y aprender de otro modo desde y con la naturaleza, investigar para forjarnos una zona aún más equilibrada en su desarrollo y producción. Lo curioso: nuestra educación básica y media es buena, pero ¿no quieren que nos quedemos en NUESTRA tierra entonces? Con el capital humano fuera de la zona podríamos hacer de nuestra Patagonia el lugar -quizás- más fructífero de este país………..nos podríamos independizar si nos devolvieran todo lo que nos han privatizado e incluso, resguardaríamos la reserva de vida mundial que somos. Si hubiera habido una universidad jamás hubiera abandonado mi tierra che…es como habitar un exilio simbólico, exilio al fin, adecuarse de un modo tan incómodo a Chile.

¿Y ahora? : Tu problema es mi problema

No es hora ya de ser amable y que se rían de que hablamos cantaito, bailemos chamamé, juguemos truco y hagamos asados de cordero, mientras el gobierno y privados miran y estiran sus colmillos a nuestros recursos naturales. No es hora de dejar que los gobiernos continúen pasando por encima de nosotros, haciendo caso omiso a peticiones históricas, especulando con nuestros recursos sin darse cuenta de los conflictos sociales, que van desde el acceso hasta derechos elementales como la salud. Tenemos una alta tasa de suicidios, una alta tasa de alcoholismo, drogadicción, embarazos no a término, depresión, además de la falta de especialistas médicos y otras ciencias, que puedan aplacar estos temas recurrentes en nuestra historia.

El vocero de los dirigentes, Iván Fuentes, anunció hace un par de días, el desbloqueo de los piquetes para que ingrese abastecimiento, para sentarnos a hablar con el gobierno. Esperamos con voluntad las propuestas del gobierno, somos gente de palabra. Esperaremos el mismo gesto del gobierno que hasta hoy no ha dado señales más que de medidas que ya se encuentran implementadas, o proponiendo recién el tema de los combustibles. Se duda de “las cincuenta medidas para la región de Aysén”, sabemos que no existen y que enviando un ministro patagón e “hijo pródigo” de la Patagonia, que arranca y regresa, que llega tarde a las reuniones, que no demuestra empatía y que maneja un lenguaje técnico que nadie le cree y que se ve profundamente cansado y sobrepasado, difícilmente lleguemos a un acuerdo. Están subestimando nuestra inteligencia, y -sobre todo- nuestra tierna fortaleza. Hemos visto el modo de actuar del gobierno como una burla hacia nosotros como chilenos, a nosotros como patagones.

Los ayseninos estamos firmes, cuando se saluda a los viejos y nuevos conocidos y amigos se sabe, se conversa, aunque hay un cansancio producto de la dilatación de las negociaciones y el abuso de paranoia y cizaña de los medios de comunicación masivos, sobre todo de los corresponsales de la TV abierta, que han hecho de mediadores en su dinámica de relacionadores públicos del gobierno de turno. Nosotros sabemos que, como las serpientes, quieren cansarnos hasta que nos eliminen. No lo harán. Hemos luchado por más de un siglo con un clima y naturaleza agreste, que también amamos y cuidamos.

Durante el período más tenso de movilización, fuimos “invadidos” por las fuerzas especiales de carabineros (más de 400 efectivos), mientras en la TV decían que nos enviaban a “alguien” para mediar. Nadie, ningún pueblo requiere de esa violencia que estos sujetos (que no portan identificación), han ejercido en las poblaciones que rodean Coyhaique, mucho menos la represión que se vivió en Pto. Aysén, y que se han convertido en imágenes de culto y fetiche cuando se desea mostrar un “caos” civil que no es tal. En Aysén (primera capital de esta región) es donde se han concentrado las conversaciones, lo que ha permitido una comunión con Coyhaique, actual capital, puesto que las rencillas históricas dejaron asperezas que hoy vemos atenuadas en esta lucha y resistencia por una región DIGNA. Menos aún necesitamos que nos amenacen con violencia simbólica, manteniendo desplegadas fuerzas especiales por las noches como si estuviéramos con toque de queda, helicópteros paseándose por nuestras cabezas, patrullas que corren de allá para acá, la PDI que se pasea todas las noches alumbrando nuestras ventanas con sus luces azules, y menos aún esos aviones Hércules que llegaron con tecnología bélica, ¡tecnología bélica para gente que sabe hablar y que sabe escuchar! Para esta gente -que si hacen el ejercicio de ver esas mismas entrevistas que editan y manipulan en la TV – habla con claridad y certidumbre.

El invierno en verano

El desabastecimiento no se diferenció al de muchos inviernos. Si bien hubo un punto en que quedamos sin harina, frutas y verduras, pan, combustible, cigarros, entre otros productos, nos hemos arreglado de tal manera y nos colaboramos como podemos, con conciencia, lo que se refleja en la templanza y espíritu que hemos mantenido. No llegó mercadería, combustible, ni correspondencia, y gas se podía conseguir con esfuerzo, sin embargo, contrario a lo que piensen otros, he visto la solidaridad que surgió de mi pueblo como nunca la vi antes, ni siquiera para 1991, cuando hizo erupción el volcán Hudson, tema con el que soy “carnasa” y taxativamente resentida, porque mientras nadie en Chile sabía qué sucedía aquella tarde de los rayos de miles de colores en ese hongo gigantesco, los ruidos subterráneos, los temblores, la ceniza que cayó y mató al ganado, botó casas, atascó caminos, desde Argentina ya salían los camiones y capital humano para ayudarnos. Este tema no es un tema partidista ni militante, ni un impulso antipatriota, pero tampoco es menor, sino que desde la creación de las sociedades ganaderas con las que se inició la colonización de Aysén, hemos visto la solidaridad, hemos tenido el acceso a la salud, la facilidad de abastecimiento, de parte de nuestros hermanos argentinos. Es verdad que aún algunos dicen “vamos a Chile” cuando viajan de Puerto Montt al norte. Es verdad que nos dan deseos de levantar banderas argentinas.

La entropía en Trapananda

No hubo pánico, ni en mis familias, ni en mis amigos, ni en las sedes sindicales, ni en los piquetes. El único pánico fue en las noches cuando irrumpieron las fuerzas especiales a herir a un movimiento que de suyo cuenta con la aprobación de más del 80% (según encuesta). La gente estuvo tranquila y conciente. En los bloqueos se mantuvo la conciencia de abastecer parcialmente de acuerdo a las necesidades, ya que no es un movimiento en contra de la gente de Aysén, aunque hacia el fin del bloqueo se fue acentuando, pero siempre mirando al gobierno por una respuesta. No queríamos detenernos ni bajarnos como otras ciudades que se han movilizado. Sería validarlos a ellos con su represión y la nula acogida de las demandas sociales que exigen un país, ni siquiera mejor, sino que digno. E insisto en la dignidad. No no nos olvidaremos, estamos atentos a las novedades que vienen de las negociaciones. Con estas medidas esperamos que el gobierno y el resto de Chile se de cuenta de lo aislados que estamos, lo caro que es, emocional y materialmente, vivir en la Patagonia, hacer soberanía, tener una cultura distinta, habitar una tierra con una densidad poblacional tan baja que no les importa. Y es que para ellos mejor que desaparezcamos y así disponen libremente de nuestras aguas y demás recursos. Estamos despiertos esperando también que se nos unan el resto de Patagonia, el norte del país, los estudiantes, los trabajadores y consumidores…y que sueño sería también, ver a los colegas periodistas exigiendo sus derechos, la libertad de prensa, la búsqueda de la formación de opinión que tenga que ver con sus intereses y valores, más que con el holding del cual son apéndice.

En las barricadas estaban los mismos vecinos de la cuadra, el tío, la tía, el primo, los amigos, e incluso, lo que pudo parecer otra consecuencia tras tantos días en que no hubo recolección de basura, no alcanzó a volverse un problema y lejos estuvo del caos, todo estuvo lejos del caos, excepto las imágenes de la TV. Estamos organizados, al menos ese es el diagnóstico para cualquier medida a seguir. En este cuento mediático, las imágenes más frecuentes eran de “pánico” eran las de colas de gente buscando cigarros y supermercados desabastecidos, pero la gente siempre estuvo y sigue conciente. Muchos, sino todos los que estamos, estamos dispuestos a dejar de comer, a movilizarnos a pie, incluso con el costo humano de no ver a amigos y familia que se encuentran más lejos. Nosotros somos de la cultura que guarda para el invierno, así mismo es como queremos abastecernos de derechos y ejercerlos por el resto de nuestra historia.

El rol de las comunicaciones y los Derechos Humanos

Hubo noches violentas, se le temió a las fuerzas especiales y, como nunca vi en mi gente el sentimiento de comunidad y protección comunitaria, transversal de toda la población, profesionales, vecinos, gente que buscaba ayudar, no que se sintió con la obligación de ayudar. Lo curioso -y se alaba- es que fue (y sigue siendo) un medio de comunicación regional quien nos procuró seguridad a todos: la Radio Santa María (www.radiosantamaria.cl). Hemos crecido con esa radio, primero AM, ahora también FM, que transmite todo el día y toda la noche, con mensajes y a través de llamados que informan in sitú sobre las otras comunas, pueblos y villas de estos 1240 km de extensión y más su ancho de mar a cordillera. Asimismo, contamos con Observadores de Derechos Humanos (voluntarios) quienes median entre las fuerzas especiales, vigilando el actuar de éstos sobre nuestra gente. Grupo que se intensificó cuando también sabíamos que los represores escuchaban la radio esperando saber donde atacar. El obispo ha jugado un rol fundamental: visitó por las noches las barricadas y poblaciones amenazadas por el abuso de poder dado a estos “extranjeros” de las fuerzas especiales, y ha trabajado incansablemente por la región de Aysén, dispuesto a ser el mediador con el gobierno, representando un ejemplo para la imagen que proyecta la iglesia en el último tiempo a nivel mundial. Luigino Infanti no sólo ha sido un acérrimo opositor de Hidroaysen, sino que también se ha involucrado de tal manera en la comunidad que es una autoridad válida y legítima, incluso en términos judiciales, como cuando estuvo en primera línea por el caso de las muertes de jóvenes en Aysén.

El galopar del conflicto.

Supimos que esto cobraba fuerza cuando también se nos unieron los arrieros de los poblados cercanos, es un gesto simbólico que nos llena de orgullo porque representan aún a nuestro abuelos y pares, los colonos. No estamos solos y estamos fuertes che…aunque lamentable es el rol -y lo digo desde mi posición de periodista- de los medios de comunicación abierta, prensa y tv, los que no informan debidamente, no contrastan información, ni validan fuentes, faltando a la ética que como comunicadores debemos procurar. Eran ellos quienes se movilizaban en vehículos de las fuerzas especiales, eran ellos los que hacían entrevistas que no aparecían en ninguna parte porque todos opinaban a favor del movimiento, fueron ellos quienes crearon la sensación de caos para las noticias de todos los horarios, sin embargo, aún con los sabotajes mediáticos, el ánimo continúa, la fuerza se siente, necesitamos cambios, lo que queda reflejado en que esto ha sido espontáneo, y aunque hay detractores, como en todo movimiento social democrático y que, igualmente, representan a una minoría que no propende a mirar a mediano y largo plazo; ni tampoco nuestra historia y memoria, aún no se han dado cuenta de la bandera negra que llevamos por las calles, pero que se han integrado de algún modo porque es un tema que afecta a Aysén, cuando digo Aysén, no es el pueblo del puente pdte. Ibañez, sino a esta región completa, 1240 km de orgullo que hoy se alza.

Fue triste enterarse que la salida que vislumbró el gobierno para este conflicto se trataba de una aplicación de un estado de excepción, absolutamente innecesario porque todos estamos jugando al truco paso a paso, apostando a las medidas que dudamos existen para nuestros requerimiento; mientras a la intendenta Pilar Cuevas, se le pide a diario la renuncia en nuestro fuero interno y en las marchas. Se ha convertido en la autoridad más cuestionada en su nula gestión, en su nula representatividad, en su nula empatía hacia la región que habita hace años, antecedida por su innoble decisión de aprobar con su gabinete el proyecto Hidroaysen. Sin embargo, ni ella, ni todo su gabinete de cartón -hijos de vecino de esta zona- no pueden contener estas aguas patagonas que corren por nuestras venas.

No nos rendiremos con facilidad che…si nuestros abuelos llegaron acá a sembrar en las piedras, nosotros cosecharemos parte de sus sueños!

*Ivonne Coñuecar es periodista y escritora.

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