
Semanas atrás, un grupo de estudiantes interpelaba a un equipo de Televisión Nacional por la cobertura del canal a las movilizaciones. Uno de ellos sentenció que “no hay peor mentira que la mitad de la verdad”.
Es un dato de la causa que los canales de televisión abierta privilegian las escenas de violencia, desmanes, choques con la policía. Es cierto, se trata de hechos reales que deben ser informados, pero cuya excesiva amplificación e instrumentalización como cortina de humo de las demandas de las mayorías incomoda.






