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 La escandalosa colusión de las grandes cadenas de farmacias ha forzado a algunos a morder la mano de quien les da de comer. Tal es la gravedad de la defraudación contra millones de chilenos que la gran prensa, beneficiaria del gasto publicitario de la industria, no le queda más opción que llenar sus primeras planas y titulares con detalles de la operación ilegal.

Pero algunas modificaciones en el tenor de la información sugieren que ya es hora de pasar a una estrategia de contención. No les está permitido ni al Mercurio ni a La Tercera tomar palco mientras el desprestigio del cartel farmaceútico crece exponencialmente. Seguir leyendo »