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No fue la acción más oportuna, ni la más presentable. De seguro que la estudiante del Liceo Darío Salas no se detuvo a pensar que con su arrebato le regala municiones a su contraparte y a los medios que no tardaron en darle al hecho ribetes de atentado terrorista. No estaba obligada María Música a hacer ese cálculo.
Fue empujada por el malestar. Si, la prepotencia y el maltrato policial fue su declarada motivación. Seguir leyendo »