Es lo que podríamos concluir después del último y aburridísimo Tolerancia Cero. Resulta que a casi todos les invadió la timidez a la hora de hablar del escándalo de corrupción destapado en algunos municipios UDI. En primerísimo lugar a Joaquín Lavín, quien esquivó el fondo de los manejos brujos en Huechuraba, ayudado por los panelistas que, como de costumbre sólo preguntaron por lo más superficial.
Deciamos a casi todos, pues Sergio Melnick no escatimó en ataques contra su ex partner durante la dictadura, llegando a exigirle a Lavín (en dos ocasiones!) que pidiera perdón por sus dichos acerca de que la corrupción también alcanza a la derecha. Curioso personaje Melnick. Es como el hijo del entrenador del club de barrio, que por malo que sea, juega igual. Seguir leyendo »


