fin-afjp.gif

Hay un muro más grande que la cordillera de Los Andes. El jueves pasado, el sistema privado de pensiones tuvo su funeral en Argentina.
Pero aquí únicamente escuchamos el llanto de las viudas de las AFJP, no así  los efectos centrales del nuevo régimen previsional. Cuando se lanzó esta idea, hace un mes atrás, la histeria bursátil copó la agenda en desmedro del contenido.

Desde aquél día, y sabiendo lo que estaba realmente en juego, la prensa chilena orquestó una campaña de intoxicación y  desinformación, intensificada en los días en que se aprobó el proyecto en cuestión.

Intoxicación, porque un martilleo constante acusaba directamente a la presidenta Cristina Fernández de “apropiarse” de los fondos de los aportantes para -según se dijo una y otra vez- “hacer caja”. Sirviendo de megáfono a sectores de la oposición argentina y a los directivos de las AFJPs.
Y ¿hay algo cierto de eso? Se trata sólo de una mera especulación, una presunción de intenciones sin fundamento fáctico.
No obstante, la misma ley se encarga de descartar esta posibilidad, primero estableciendo que los recursos “únicamente podrán ser utilizados para pagos de los beneficios del Sistema Integrado Previsional Argentino” (art. 8º) y en segundo lugar, con la creación de una comisión bicameral que tendrá por cometido la supervisión de los mismos (art.11). Es decir, el argumento de que  “el gobierno está haciendo caja…” carece de sentido, pese a lo cual aún puede ser leído en muchas partes, como se aprecia en la portada de El Mercurio del viernes 21 de noviembre (imagen superior).

senado.jpg

Desinformación.
En la misma línea, se informa de un único elemento en relación con la reforma: la estatización de los fondos, lo que por supuesto acá es algo así como un pecado capital. La generación de un discurso único en torno al tema, de una suerte de “consenso nacional”, tuvo un inesperado contribuyente en el presidente de la CUT, Arturo Martinez, quién afirmó que la medida era “peligrosa”, lo que le valió un público reconocimiento por parte de Bruno Philippi en la cena anual de la SOFOFA.

“La oposicion denuncia que el gobierno busca asegurar recursos”, “millonario traspaso”, fueron algunas de las frases que ilustraron la noticia en los noticieros televisivos.
No se dijo sin embargo que se crea un sistema previsional único para los argentinos, de naturaleza solidaria, ni menos aún de sus características.

La razón del silencio es muy sencilla. Veamos:

-La ley asegura a todos los afiliados que provienen de las AFJPs, la misma cobertura del sistema público, lo que se traduce en mejores pensiones y en que éstas tendrán el carácter de vitalicias.

-Además se les asegura como piso, los beneficios que obtenían en el antiguo régimen, es decir, en caso alguno se producirá un deterioro en su posición.

-Representantes de los trabajadores participarán en la administración de los fondos.

- Se prohíbe la inversión de los fondos en el exterior, norma que precave el desvanecimiento de los ahorros de los trabajadores.

-Y finalmente algo impensado para una industria que cobra comisiones del orden del 20%: la administradora no percibirá por la administración de los fondos comisión alguna de los aportantes al sistema. (art. 9º)

Se entiende entonces que el paso dado por los trasandinos sea tan “impopular”.

 

 *El texto de la Ley que crea el Sistema Integrado Previsional Argentino

 

Compartir:
  • Facebook
  • Google Bookmarks