“Negarle dinero y suministros a Cuba, para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno“. Palabras contenidas en un memorandum del gobierno norteamericano de 1960, desclasificado en 1991, y que describe el objetivo último del embargo o bloqueo contra la isla.

Con independencia de nuestra complacencia o divergencia con el sistema político y económico que se han dado los cubanos, un mínimo  sentido  de humanidad indica que la política de impedir que un país comercie con otros, para asfixiar a su población, debe ser rechazada sin matices.

Y así lo vienen entendiendo las naciones del mundo. Ayer, la resolución condenatoria del bloqueo que desde 1992 presenta Cuba a la Asamblea General de Naciones Unidas obtuvo una votación inédita: 185 votos a favor, con los votos en contra de Estados Unidos, Israel y Palau.

Para ilustrar cuáles son los mecanismos concretos del bloqueo, la dimensión de los perjuicios económicos y la extensa red operada a escala planetaria por Estados Unidos para su aplicación, presentamos el documental “Bloqueo, la guerra contra Cuba” (2005) del argentino Daniel Desaloms. Un trabajo riguroso, que recoje los porfiados hechos y aquella visión que no podemos escuchar en los medios, la de los propios cubanos.

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